Desde tempranas horas de la mañana, numerosas personas accedían al templo para encontrarse con nuestra Madre de los Dolores que, junto a la capilla del Sagrario, esperaba radiante de belleza a recorrer las calles de la feligresía. La Hermandad del Sagrado Decreto de la Santísima Trinidad realizaba una ofrenda floral a nuestra titular.
Llegado el momento de iniciar la procesión, nuestro Rvdo. Padre Abilio León OM dirigía unas oraciones y encomendaba a todos los hermanos y devotos. Nuestro Hermano Mayor D. Francisco Luis Durán Ordóñez tuvo el honor de ordenar la primera levantá. Instantes después, Nuestra Señora de los Dolores cruzaba las puertas de la Iglesia Parroquial, por primera vez en paso de palio.


Ejemplar, como siempre, fue la labor de nuestro Grupo de Acólitos y monaguillos. El Grupo Joven de la Hermandad también estuvo representado en el cortejo mediante su Banderín.

El cortejo contó con la presencia de las representaciones de las Hermandades de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado, Sagrado Decreto de la Santísima Trinidad, Montesión, María Auxiliadora, Nuestra Señora del Carmen y San Leandro, y la Pro-Hermandad del Santísimo Cristo de la Resurrección (La Rinconada). Asimismo, varios miembros del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla acompañaron en la presidencia a Nuestra Señora de los Dolores durante buena parte del recorrido, como su Presidente D. Adolfo Arenas Castillo, nuestro Consejero de Hermandades de Gloria D. Miguel Martínez García y el Prodelegado D. José Manuel Rodríguez Núñez. También co-presidieron el cortejo nuestro Director Espiritual y Párroco Rvdo. P. Víctor García OM y el Rvdo. P. Abilio León OM.

La bendita imagen de Nuestra Señora de los Dolores estaba primorosamante vestida por D. Antonio Bejarano Ruiz, luciendo un tocado de principios del siglo XX, saya de tisú con bordados en oro, fajín de Capitana, toca de sobremanto, una nueva cotilla bordada en oro y el nuevo manto de salida en terciopelo azul, obra de nuestro hermano el bordador D. Mariano Martín Santonja.
Durante la procesión, el Hermano Mayor de la Hermandad de la Estrella, D. Manuel Domínguez del Barco, realizaba una ofrenda floral que fue colocada a los pies de la bendita imagen.

Muchas fueron las personas devotas de la Virgen de los Dolores que caminaron junto a Ella durante la procesión. ¡Cuánto Amor y cuánta Fe concentrados en un mismo lugar!
La Banda de Música Virgen del Castillo, de la localidad sevillana de Lebrija, interpretó magníficamente los sones de numerosas marchas procesionales durante todo el recorrido. La música puede ser una forma de alabanza a Dios y su bendita Madre, y de hecho así lo fue.
La corona de la Virgen, recientemente restaurada en el taller de Orfebrería Hermanos Delgado, mostraba su mejor aspecto a la luz de la candelería. Asimismo, la bendita imagen lució su Rosa de Pasión, así como diversas joyas, todas ellas fruto de la devoción que a lo largo de casi cincuenta años le vienen profesando tantas personas.
Durante el recorrido hubo numerosas lluvias de pétalos al paso de nuestra titular, al igual que nuevas ofrendas florales.

Momentos muy especiales fueron los vividos cuando el cortejo se adentraba en la calle Jabugo, engalanada para la ocasión. En la calle Pinta, que relucía belleza a lo largo y ancho de la misma, y donde todos sus vecinos esperaban su llegada, se fueron sucediendo las lluvias de pétalos al paso de Nuestra Señora de los Dolores, y en la vuelta hacia Mamá Margarita, se cantó el Ave María junto a los sones musicales.


El cortejo procesional comenzaba la entrada en el templo alrededor de la una de la madrugada, aún quedaría tiempo para rezar a nuestra Madre. Al igual que ocurría fuera, en la calle Samaniego, el interior de nuestra Iglesia Parroquial estaba repleta de fieles y devotos.

Tras la emotiva entrada, el paso de palio con la bendita imagen de Nuestra Señora de los Dolores volvía a ser ubicado en el mismo lugar en el que se hallaba hacía escasas horas, y donde presidiría la Santa Misa de Acción de Gracias al día siguiente.
Es justo reseñar la labor de nuestro capataz D. Antonio Santiago, al igual que la de todo su equipo así como el buen hacer de la cuadrilla de costaleros. Elegancia y finura son algunos calificativos dignos del discurrir del paso de palio que llevó a nuestra Madre de los Dolores por las calles de su barrio. Antonio recibió un bello grabado en cristal del busto de nuestra Titular, realizado por D. Diego Espinosa López, como recuerdo de su primera salida procesional.
El exorno floral fue de gran elegancia y belleza, de color blanco en su totalidad, estando compuesto por claveles, nardos, lisiantus y alstroemerias, dispuesto por nuestro hermano D. Joaquín Gómez y su equipo.
Por primera vez, nuestra Hermandad ha podido ver cumplido este Culto estipulado en sus Reglas. Este ha sido un logro de todos los Hermanos sin excepción, y de todos cuanto a lo largo de la vida de nuestra corporación han contribuido de algún modo con su trabajo, su entrega y su devoción. Que nuestra Madre y Señora de los Dolores les bendiga a todos.

Fotografías: Fermando Sánchez Vilches, Ana Belén Boza, M. Martín V. y Francisco Santiago


