domingo, 12 de octubre de 2008

El Evangelio de hoy

Domingo 28º del Tiempo Ordinario
(12 de octubre de 2008)
Nuestra Señora del Pilar

(Mateo 22, 1-14)

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

-El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda". Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda." Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes." Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.

Palabra del Señor.

Las coincidencias del calendario hacen que este Domingo XXVIII del Tiempo Ordinario se celebre el 12 de octubre que es la fecha de la fiesta de Nuestra Señora del Pilar. Prevalece, por tanto, los formularios del citado domingo pero por razones pastorales se puede celebrar la Misa de Nuestra Señora del Pilar.

La aparición de la Virgen María, en un pilar, junto a Zaragoza, marca el inicio de la fe católica en España y por ende en Iberoamérica. La leyenda cuenta que el Apóstol Santiago, antes de ser martirizado en Jerusalén, predicó en Hispania, en la península ibérica y que en el principio de su labor evangelizadora tuvo contratiempos y se desanimó. La Virgen, aún viva, se le apareció para darle fuerzas. Es, por tanto, también la primera aparición en la historia de la cristiandad y eso es también importante.

La palabra que el Señor nos presenta hoy hace una clara alusión a la Eucaristía. La Eucaristía es ese banquete abierto a todos, es el compartir desde la gratuidad, es la universalidad que no discrimina a nadie, es... la fiesta. Pero para entrar en la fiesta se requiere: una actitud de agradecimiento, un traje adecuado y una total participación. Sin embargo las excusas, a la hora de responder, nos impiden saborear el banquete en plenitud. Vivamos esta Eucaristía, respondiendo a la invitación que Cristo nos hace hoy a cada uno de nosotros.

La Virgen fue la primera invitada por Dios a participar de su banquete, o lo que es lo mismo, a compartir la vida, pasión y muerte de su Hijo. Ella escuchó la palabra de Dios y la cumplió. La Virgen María estuvo siempre habitada por Dios, dirigida y gobernada por su Espíritu. Por eso, Ella es un pilar para nosotros, un pilar donde puede apoyarse y afianzarse nuestra fe. Que cada uno de nosotros sepamos escuchar cada día la palabra de Dios y cumplirla, que vivamos siempre en comunión con el hijo de María, en comunión con Dios y con los hermanos y atentos a participar en ese gran banquete que es la vida que se nos regala.